Pus en la garganta: aprende a identificar las placas, conocer las causas y qué tratamiento necesita

25 de enero de 2024

La presencia de pus en la garganta revela una respuesta del organismo ante infecciones causadas por virus o bacterias. Este fenómeno se asocia comúnmente con dolores intensos en la zona, fiebre y otras molestias. 

 

Vamos a abordar todo lo relacionado con la presencia de pus en la garganta para que sepas cómo actuar cuando te ocurra y aliviar los síntomas que lleva asociado.

 

Pus en la garganta: definición y características

En este contexto, el pus en la garganta, conocido técnicamente como exudado purulento, no es simplemente un síntoma aislado, sino una manifestación evidente de la respuesta del sistema inmunológico ante invasiones bacterianas o virales. Este fluido, compuesto por células muertas, leucocitos y otros detritus celulares, se acumula como resultado de la lucha del cuerpo contra la infección.

 

En otras palabras, si aparecen placas de pus en tu garganta es porque tu sistema inmunológico está haciendo bien su función de protección. Obviamente, la presencia de pus en la garganta conlleva una serie de características distintivas que sirven como indicadores clave de posibles problemas de salud. 

 

A menudo, se manifiesta como un líquido viscoso de color blanco o amarillento, localizado en las amígdalas o en la parte posterior de la garganta. Su acompañamiento por otros síntomas, como dolor, enrojecimiento, dificultad para tragar y fiebre, añade una complejidad diagnóstica que resalta la necesidad de una evaluación por parte de tu médico.

 

¿Cómo saber si tengo pus en la garganta?

En principio, es muy fácil de detectar por el propio paciente. Si abres mucho la boca verás una acumulación de material blanco o amarillo en las amígdalas o en la parte posterior de la garganta. Tiene una consistencia viscosa característica y propia del pus, que se forma no solo en la garganta, sino en cualquier herida que se infecte.

 

Para que sepas dónde mirar, te damos una descripción más detallada, de manera de que seas capaz de identificar por ti mismo si tienes placas de pus en la garganta. Al observar cuidadosamente las amígdalas, podrías notar una capa blanquecina o amarillenta que indica la presencia de pus. Además, presta atención a la parte posterior de la garganta, donde también podrías notar esta acumulación.

 

Características del pus en la garganta

Exploremos con más detalle las características específicas que te permitirán reconocerlo de forma más precisa:

 

  1. Color y consistencia: el pus tiende a presentarse en tonalidades blancas o amarillentas, y su consistencia viscosa es característica. 
  2. Localización: suele acumularse en las amígdalas o en la parte posterior de la garganta, formando placas que contribuyen a la obstrucción y molestias al tragar.
  3. Acompañamiento de síntomas: la presencia de pus raramente viene sola. La combinación con dolor, enrojecimiento, fiebre y dificultad para tragar suelen acompañarle, aunque no necesariamente todas.

 

Causas de las placas de pus en la garganta

Las placas de pus en la garganta pueden ser el resultado de diversas enfermedades, siendo las infecciones bacterianas y virales las causas más comunes. Aquí te detallamos algunas de las principales causas:

 

  • Amigdalitis bacteriana: es una inflamación de las amígdalas causada por virus o por bacterias. No solo te molestará la garganta por la inflamación, sino que al generarse placas de pus, contribuye a la obstrucción y molestias en la garganta.
  • Faringitis estreptocócica: es una forma específica de amigdalitis bacteriana causada por la bacteria Streptococcus pyogenes (también conocida como el grupo A de Streptococcus). En este caso, la infección está centrada en la faringe, la parte de la garganta ubicada detrás de la boca.
  • Mononucleosis infecciosa: es una enfermedad viral causada por el virus de Epstein-Barr, puede generar placas de pus en la garganta, junto con otros síntomas como fiebre, fatiga y agrandamiento de los ganglios linfáticos.
  • Infecciones respiratorias virales: algunos ejemplos son el adenovirus, el virus de la gripe o el virus sincitial respiratorio, que pueden provocar infecciones respiratorias que pueden llegar a generar pus en la garganta.
  • Absceso retrofaríngeo: aunque menos frecuente, es una causa grave de placas de pus en la garganta. Se caracteriza por la acumulación de pus en el espacio retrofaríngeo, detrás de la faringe, y puede requerir intervención médica urgente.
  • Infecciones por otros agentes bacterianos: además de la faringitis estreptocócica, que es la más común, otras infecciones bacterianas como la difteria o la infección por Arcanobacterium haemolyticum pueden provocar la aparición de pus en la garganta.

 

Es esencial destacar que ante la presencia persistente de placas de pus en la garganta, es recomendable buscar atención médica para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado. El tratamiento variará según la causa y puede incluir el uso de antibióticos en el caso de infecciones bacterianas.

 

¿Es contagioso el pus en la garganta?

El pus en la garganta en sí mismo no es contagioso, ya que el pus es simplemente un producto de la respuesta del cuerpo a una infección. Sin embargo, la enfermedad que causa la formación de pus puede ser contagiosa.

 

Por ejemplo, si el pus en la garganta es el resultado de una infección bacteriana o viral, como la faringitis estreptocócica, la mononucleosis o una infección respiratoria, entonces la bacteria o el virus que causan la infección pueden ser contagiosos. La transmisión generalmente ocurre a través del contacto directo con las secreciones respiratorias de una persona infectada, como al toser, estornudar o compartir utensilios.

 

Es importante señalar que, en muchos casos, las infecciones que provocan la formación de pus en la garganta son contagiosas antes de que aparezcan los síntomas visibles, como el pus. Por lo tanto, hay que tomar siempre medidas preventivas, como lavarse las manos con frecuencia, evitar el contacto cercano con personas enfermas (o utilizar mascarillas) y toser o estornudar tapando la boca con el propio brazo.

 

Qué hacer cuando hay pus en la garganta

Si sospechas que puedes tener pus en la garganta, o has conseguido verlas al examinar tu garganta frente a un espejo, es importante tomar medidas adecuadas para aliviar los síntomas y abordar la causa que lo ha provocado. Aquí tienes algunas recomendaciones generales:

 

  1. Consulta a un profesional de la salud: un médico u otorrinolaringólogo es quien debe hacer un diagnóstico preciso. Te realizará un examen físico centrado en la garganta y amígdalas. Puede que necesite alguna prueba de laboratorio, como el cultivo de garganta o análisis de sangre que confirmen la presencia de bacterias o virus específicos. En casos específicos, se pueden incluso realizar pruebas de imagen. Con estos datos, el médico realiza un diagnóstico preciso y prescribirá el tratamiento más adecuado, que puede incluir antibióticos, medicamentos sintomáticos y cuidados personales.

 

  1. Tratamiento médico: si la infección es bacteriana, es posible que el médico recete antibióticos para tratarla. Es fundamental completar el tratamiento con antibióticos según las indicaciones, incluso si los síntomas mejoran antes de finalizar el tratamiento. En el caso de que la infección sea por un virus, te recetarán medicamentos paliativos para los síntomas, porque tiene que curarse con el tiempo.

 

  1. Descanso e hidratación: descansar adecuadamente y beber suficiente agua a diario ayuda al cuerpo a combatir la infección y facilita la recuperación. Por eso, es importante dormir, posponer el deporte y reposar al máximo. Beber líquidos calientes, como infusiones o caldos, además de hidratar y tragarse fácilmente, puede aliviar la sensación de garganta irritada.

 

  1. Gárgaras con agua salada: se recomienda debido a las propiedades antisépticas de la sal que ayudan a eliminar bacterias, la capacidad para reducir la inflamación en la garganta, proporcionar alivio del dolor y contribuir a la limpieza de residuos, incluyendo el pus. Esta práctica puede hacerse varias veces al día.

 

  1. Uso de analgésicos y antiinflamatorios: medicamentos no sujetos a prescripción médica, como el ibuprofeno o el paracetamol, pueden ayudar a aliviar el dolor y reducir la fiebre. Sin embargo, son más bien paliativos para los síntomas. Frecuentemente utilizado para infecciones víricas.

 

  1. Evita todo lo que pueda provocar una mayor irritación de la garganta: como por ejemplo el tabaco y el humo del cigarrillo, así como otros irritantes ambientales. Humidificar la estancia en la que te encuentres también te ayudará a suavizar la garganta.

 

  1. Hábitos de higiene: cubrir la boca y la nariz al toser o estornudar y lavarse las manos con frecuencia, son prácticas esenciales para prevenir la propagación de infecciones. Además, si haces deporte, acostúmbrate a inhalar por la nariz. Por último, mantener protegida la garganta de cambios bruscos de temperatura te ayudará a prevenir o a una recuperación más rápida.

 

Las pastillas para chupar, específicas diseñadas para aliviar el dolor de garganta, pueden ofrecer alivio adicional. Angileptol tiene acción 4 en 1, gracias a su composición a base de benzocaína, enoxolona y clorhexidina, tiene propiedades anestésicas, antiinflamatorias, antisépticas y calmantes. Son un buen recurso para ayudarte a reducir la irritación y mejorar tu bienestar durante el proceso de recuperación.

 

Recuerda que, aunque estas pastillas pueden proporcionar alivio temporal, no sustituyen la atención médica profesional. Si los síntomas persisten o empeoran, es fundamental buscar asesoramiento médico para obtener un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.