Absceso periamigdalino: ¿es grave?

13 de marzo de 2025

El absceso periamigdalino es una acumulación de pus en los tejidos que rodean las amígdalas, generalmente como complicación de una amigdalitis bacteriana. Aunque puede causar molestias significativas, con un diagnóstico y tratamiento adecuados, suele resolverse sin mayores complicaciones.

En este artículo, te explicamos en detalle en qué consiste, sus síntomas, tratamiento y cuándo es necesario acudir al médico.

¿Qué es un absceso periamigdalino?

Este tipo de absceso (infección e inflamación del tejido) se forma cuando una infección en las amígdalas se extiende a los tejidos circundantes, acumulando pus entre la amígdala y la pared de la garganta. 

Suele estar causado por bacterias como el Streptococcus pyogenes, responsable de muchas faringoamigdalitis agudas en niños y adolescentes.

Síntomas habituales de absceso periamigdalino

Los síntomas más comunes incluyen:

  • Dolor de garganta intenso, generalmente unilateral.
  • Dificultad y dolor al tragar (odinofagia).
  • Fiebre alta.
  • Hinchazón en el área afectada del cuello.
  • Voz nasal o gangosa.
  • Mal aliento.
  • Dificultad para abrir la boca.
 

Con una exploración visual y el uso de un espéculo, el médico puede apreciarlo.

¿Es grave el absceso periamigdalino?

Si bien es una afección que requiere atención médica, no suele ser grave si se trata de manera oportuna. Sin embargo, si no se aborda adecuadamente, puede derivar en complicaciones como:

  • Extensión de la infección: la inflamación puede propagarse a otras áreas del cuello, provocando flemón o celulitis cervical.
  • Obstrucción de la vía aérea: la inflamación severa puede dificultar la respiración, lo que requiere atención médica urgente.
  • Trombosis de la vena yugular: en casos poco frecuentes, la infección puede afectar los vasos sanguíneos cercanos.
  • Sepsis: si las bacterias entran en el torrente sanguíneo, pueden provocar una respuesta inflamatoria grave en todo el organismo.

Por ello, es esencial buscar atención médica ante la aparición de los síntomas arriba mencionados. Un diagnóstico y tratamiento oportunos pueden evitar complicaciones y favorecer una recuperación rápida.

¿A qué médico acudir con un absceso periamigdalino?

El otorrinolaringólogo es el especialista encargado de diagnosticar y tratar el absceso periamigdalino. Este profesional se ocupa de las enfermedades relacionadas con el oído, la nariz y la garganta. 

En los casos más graves, también puede ser necesaria la intervención de un cirujano maxilofacial, especialmente si la infección se ha extendido o presenta complicaciones.

Tratamiento del absceso periamigdalino

El tratamiento debe prescribir un médico, tras evaluar al paciente y realizarle las pruebas que considere necesarias. Según la gravedad del absceso periamigdalino, para la cura serán necesarios:

  • Antibióticos: puesto que es una infección de origen bacteriano. Se debe completar el tratamiento completo prescrito, aunque desaparezcan los síntomas.
  • Drenaje del absceso: mediante punción o incisión para evacuar el pus acumulado.
  • Analgésicos y antiinflamatorios: para aliviar el dolor y reducir la inflamación.
  • Amigdalectomía: en casos de abscesos recurrentes o cuando hay antecedentes de infecciones frecuentes de amígdalas, puede considerarse la extirpación de las mismas.
 

5 remedios para aliviar los síntomas del absceso periamigdalino

Mientras sigues el tratamiento médico que te hayan prescrito, puedes aliviar los síntomas con los siguientes consejos:

  • Hidratación adecuada: beber agua en abundancia para mantener la garganta húmeda. También puede ayudar un humidificador para la estancia principal.
  • Gárgaras con agua tibia y sal: se pueden repetir a lo largo del día para reducir la inflamación y aliviar el dolor.
  • Alimentos blandos y fríos: como los yogures o helados, que pueden calmar la irritación.
  • Reposo vocal: evitar hablar en exceso para no forzar la garganta.
  • Comprimidos para chupar: con efecto calmante. ANGILEPTOL combate la irritación, la inflamación y el dolor de garganta sin fiebre.
 

Cómo evitar el contagio del absceso periamigdalino

Para reducir el riesgo de absceso periamigdalino, es importante seguir algunas medidas sencillas de higiene y prevención. Lavarse las manos con frecuencia ayuda a evitar la propagación de bacterias que pueden causar infecciones en la garganta. Además, si se está enfermo o en contacto con personas con infecciones respiratorias, el uso de mascarilla puede reducir el riesgo de contagio. 

También es muy recomendable no compartir cubiertos, vasos o cepillos de dientes con personas enfermas y mantener una buena salud bucal mediante el cepillado regular y el uso de enjuagues antibacterianos. Finalmente, seguir las indicaciones médicas y completar los tratamientos con antibióticos cuando sean prescritos es fundamental para prevenir complicaciones.

El absceso periamigdalino es una infección de garganta que, aunque puede ser dolorosa y molesta, generalmente no es grave si se trata a tiempo. Por ello, ante la aparición de síntomas, debes consultar a un médico para recibir el tratamiento adecuado y evitar posibles complicaciones.