Una tos que dura más de unos días no significa necesariamente que haya un problema grave. De hecho, tras un resfriado, una gripe o una infección respiratoria, la tos puede mantenerse durante varias semanas.
Sin embargo, si no mejora, aparece sin una causa clara o se acompaña de otros síntomas, conviene valorar qué está provocando esa tos persistente.
La tos es un mecanismo de defensa que ayuda a expulsar mucosidad y sustancias que irritan las vías respiratorias. Por eso puede mantenerse durante un tiempo incluso después de que haya desaparecido la infección que la provocó. Las vías respiratorias pueden seguir irritadas y reaccionar ante estímulos como el humo, el aire frío o los cambios de temperatura.
Una tos que no se va también puede tener otras causas, como el goteo de mucosidad desde la nariz hacia la garganta, el asma, las alergias, el reflujo gastroesofágico o el tabaco.
El tiempo que llevas con esa tos persistente y si es seca o produce flemas ayudan a detectar las posibles causas.
En adultos, se considera tos crónica cuando la tos dura más de 8 semanas (1). Antes de llegar a ese punto, se suele distinguir entre tos aguda y subaguda según el tiempo que lleva presente.
Dura menos de 3 semanas. Es frecuente durante infecciones respiratorias como el resfriado, la gripe o la bronquitis.
Dura entre 3 y 8 semanas. Puede aparecer, por ejemplo, después de una infección respiratoria y mantenerse aunque el resto de los síntomas ya haya desaparecido.
Dura más de 8 semanas. A partir de este momento, es recomendable valorar la causa de la tos, ya que puede estar relacionada con asma, reflujo, problemas de las vías respiratorias superiores, tabaco, determinados medicamentos u otras enfermedades.
La tos seca produce sensación de cosquilleo o irritación, pero no expulsa mucosidad.
La tos productiva, en cambio, sirve para eliminar flemas de las vías respiratorias.
La diferencia es importante porque no se aborda igual una tos irritativa que una tos acompañada de una cantidad importante de secreciones.
Los adultos sufren de tos persistente por diversos motivos, como una infección, el goteo de mucosidad, las alergias, el asma, el reflujo, el tabaco o determinados irritantes que provocan el reflejo de la tos.
Es posible seguir tosiendo cuando el resto de los síntomas de una infección respiratoria ya han desaparecido. Esta tos postinfecciosa puede durar hasta 3 semanas, lo que no significa necesariamente que la infección siga activa.
La mucosidad que cae desde la nariz hacia la garganta puede estimular la tos. También las alergias y el asma pueden provocar una tos persistente, incluso cuando no hay fiebre.
El reflujo gastroesofágico puede estar detrás de una tos persistente. También pueden desencadenarla o empeorarla el humo del tabaco, perfumes, productos irritantes, polvo y otros estímulos ambientales. En algunas personas con tos crónica existe además una mayor sensibilidad de las vías nerviosas que activa la tos ante estímulos como el aire frío, el humo o los perfumes.
No tener fiebre no significa que la tos no tenga una causa que deba tratarse. El asma, el reflujo, las alergias, el goteo posnasal o la irritación por humo pueden producir tos sin fiebre.
Si llevas más de 3 semanas tosiendo, especialmente si no ha habido una infección respiratoria previa que lo explique, es recomendable consultar con un profesional sanitario.
Hablar alto, durante tiempo prolongado, reír, respirar aire frío o muy seco puede desencadenar tos, puesto que irrita la garganta.
La tos nocturna también puede aparecer con asma, reflujo o problemas de las vías respiratorias superiores.
No todas las toses necesitan lo mismo. Si es seca, el objetivo es aliviar la irritación de garganta que provoca el reflejo de la tos. Si hay flemas, la tos ayuda a expulsar las secreciones y no conviene inhibirla sin valorar antes la causa. (2)
Beber líquidos con frecuencia, tomar bebidas templadas y evitar el humo del tabaco, el polvo y otros irritantes puede ayudar a reducir las molestias. Si la tos seca resulta especialmente molesta, un farmacéutico puede aconsejarte sobre un tratamiento sintomático adecuado.
La levodropropizina, principio activo de Angituss, está indicada para el tratamiento de las formas improductivas de tos, como la tos irritativa (2). Es un tratamiento sintomático y puede tomarse hasta 7 días.
En este caso, también debes mantener una buena hidratación, puesto que contribuye a que las secreciones sean más fáciles de expulsar. Cuando hay mucosidad, la tos ayuda a expulsarla. Y por ello, no conviene tomar un jarabe para quitar la tos salvo que te lo recomiende un médico.
Si las flemas persisten durante semanas, aumentan, contienen sangre o la tos se acompaña de dificultad para respirar o dolor en el pecho, consulta con un profesional sanitario.
Tras una infección gripal, la tos puede mantenerse durante semanas. Forma parte del proceso. El problema se presenta cuando no mejora, empeora o supera el tiempo esperado.
Aunque no existe una duración exacta para todas las personas y tipos de tos persistente, aquí tienes una orientación:
Si la tos supera las 8 semanas, se considera crónica y debes acudir al médico para que haga una valoración e identificar su origen.
La expresión «tos de los 100 días» hace referencia a la duración prolongada que puede tener la tos ferina. La infección respiratoria aguda (causada por la bacteria Bordetella pertussis) comienza de forma parecida a un resfriado y, después, puede provocar ataques repetidos de tos durante tres meses o más.
Por eso, una tos intensa que aparece en forma de ataques y se mantiene durante semanas merece valoración médica, especialmente si se acompaña de vómitos después de toser o dificultad para respirar.
El tratamiento depende de la causa. Mientras tanto, algunas medidas sencillas pueden reducir la irritación de garganta y hacer que la tos resulte más llevadera.
Antes de acostarte, puedes tomar una bebida templada con miel y limón y evitar el humo y otros irritantes. Si sospechas que el reflujo puede estar detrás de la tos nocturna, coméntalo con un profesional sanitario y duerme con el cabecero de la cama elevado.
Si puedes respirar y hablar, intenta mantenerte sentado o incorporado y beber pequeños sorbos de agua cuando puedas. Si el episodio provoca dificultad para respirar, sensación de ahogo o incapacidad para hablar con normalidad, busca atención urgente.
Aunque es molesta, si conoces la causa que provoca la tos y está dentro de los periodos habituales, lo que puedes hacer es aliviar la irritación de garganta. Sin embargo, algunos síntomas justifican consultar con un profesional sanitario, aunque lleves pocos días tosiendo.
Busca atención médica si la tos se acompaña de:
Una tos persistente en un adulto, con una duración de más de 8 semanas, necesita una valoración médica para buscar su causa.
Si fumas, tienes una enfermedad respiratoria previa o notas un cambio persistente en una tos que ya tenías, también es importante consultarlo. Para determinar el origen, pueden ser necesarias pruebas como una radiografía de tórax, una prueba de función pulmonar o el análisis de las secreciones.
Fuentes:
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