Te acuestas, apagas la luz y, justo cuando empiezas a quedarte dormido, aparece un ataque de tos que no te deja descansar. Puede ser una tos seca que te irrita la garganta o una tos con flemas que empeora al tumbarte. Sea cual sea el caso, pasar la noche tosiendo resulta agotador.
Los ataques de tos por la noche pueden tener distintas causas. Para aliviarlos y descansar mejor, conviene identificar qué los provoca y adoptar algunas medidas que ayuden a reducir la irritación y faciliten el descanso.
Al acostarte, cambias de postura, con lo que a veces la mucosidad se desplaza hacia la garganta. Además, determinados factores ambientales y físicos favorecen los ataques de tos durante la noche.
Durante un resfriado, una rinitis o una sinusitis, la mucosidad puede deslizarse hacia la parte posterior de la garganta y provocar la tos. Al tumbarte, esta sensación se suele intensificar.
Si tienes congestión nasal, un lavado con suero fisiológico antes de dormir puede ayudarte a eliminar las secreciones.
El asma también causa ataques de tos seca durante la noche, incluso sin otros síntomas evidentes. Al dormir, los cambios en el funcionamiento de las vías respiratorias favorecen su estrechamiento y aumentan la tos. En las personas alérgicas, la exposición a ácaros del polvo, pelo de animales u otros alérgenos presentes en el dormitorio también puede desencadenarla.
El reflujo se produce cuando el contenido del estómago vuelve hacia el esófago. Puede causar ardor, regurgitación e irritación de garganta. Y cuando una persona se tumba, se favorece el flujo desde el estómago.
La calefacción, el humo del tabaco, el polvo y los perfumes intensos pueden irritar las vías respiratorias y favorecer la tos. Si tienes ataques de tos nocturnos, prueba a ventilar el dormitorio, evitar el humo y procura que el ambiente no esté excesivamente seco.
Tener ataques de tos por la noche sin estar resfriado no es normal si se convierte en un patrón frecuente o persistente. Generalmente, indica que existe un estímulo que lo provoca o una afección que no tiene por qué estar relacionada con el típico resfriado.
Si te despiertas tosiendo, puedes probar algunas medidas sencillas. La más adecuada dependerá de si tienes tos seca, flemas o irritación de garganta.
La tos seca puede provocar un cosquilleo persistente que te hace toser una y otra vez. Para aliviarlo:
La tos con flemas o tos productiva ayuda a expulsar las secreciones, por lo que se considera beneficiosa. Sin embargo, cuando te da el ataque de tos por la noche, no te deja descansar. En este caso, procura beber agua con regularidad, limpiar la nariz con suero fisiológico si está congestionada e intentar dormir con el tronco ligeramente elevado.
Si tienes fiebre, dificultad para respirar o un empeoramiento de los síntomas, consulta con un profesional sanitario.
El picor y la sequedad de la garganta pueden desencadenar ataques de tos irritativa. Beber agua y cuidar la garganta alivia temporalmente las molestias. También existen productos de uso local para aliviar estos síntomas, como los comprimidos para chupar Angileptol. Con su acción 4 en 1, combate la irritación, la inflamación y el dolor de garganta sin fiebre, proporcionando un efecto calmante en adultos y mayores de 6 años.
Los jarabes no sirven para todos los tipos de tos. Los medicamentos antitusivos pueden aliviar determinados casos de tos improductiva, tos seca, irritativa o tos nerviosa , pero no son adecuados para la tos productiva o con flemas y mocos.
Si los ataques de tos por la noche se repiten y no te dejan dormir, consulta con un profesional sanitario.
Algunos remedios caseros y cambios en la rutina pueden aliviar las molestias y ayudarte a descansar.
Además de los consejos anteriores, ajustar la postura puede ayudarte a descansar mejor, aunque estas medidas no sustituyen el tratamiento de la causa.
Si el ataque de tos aparece cuando te tumbas, prueba a dormir con la cabeza y el tronco ligeramente elevados. Esta postura aliviará la tos relacionada con el goteo posnasal o el reflujo.
Si no consigues conciliar el sueño, incorpórate, bebe unos sorbos de agua y comprueba si hay algún irritante en el ambiente. Si tienes congestión nasal, puedes realizar un lavado con suero fisiológico.
No aumentes la dosis de un medicamento porque la tos no desaparezca ni combines varios productos por tu cuenta.
En el caso de los ataques de tos nocturna en niños pequeños y bebés, para aliviar las molestias, ofrece líquidos adecuados para su edad y utiliza suero fisiológico si tiene la nariz congestionada.
Los bebés deben dormir boca arriba, sobre una superficie firme, plana y despejada. No eleves el colchón ni utilices almohadas para aliviar la tos.
Antes de administrarles un jarabe para la tos, debes comprobar que está formulado para su edad y que le das la dosis correcta. Igualmente, los comprimidos para chupar que alivian la irritación de garganta no se deben administrar a niños menores de 6 años.
Consulta con el pediatra si los ataques se repiten, empeoran o interfieren con el descanso y la alimentación. Busca atención urgente si el niño tiene dificultad para respirar, presenta los labios azulados o está muy decaído.
Consulta con un médico si la tos y el dolor de garganta duran más de 2 días y no remiten, aparecen repetidamente sin una causa clara o se acompaña de fiebre, pitidos al respirar o pérdida de peso involuntaria.
También debes solicitar valoración si expulsas sangre al toser, aunque sea poca cantidad. Si tienes dificultad para respirar, dolor intenso en el pecho o una sensación importante de ahogo, busca atención médica urgente.
Las causas que provocan esos ataques de tos por la noche, ya has visto que son muchas y variadas. Mantener una buena hidratación de la garganta, evitar los productos irritantes y ajustar la postura puede ayudarte a aliviar las molestias.
Si la tos es seca y te impide dormir, Angitus te ayudará a descansar. Respeta las dosis y tómalo un rato antes de acostarte para el inicio de la acción (su efecto se mantiene durante horas).
Si se repite, persiste o se acompaña de otros síntomas, lo más importante es identificar su causa para recibir el tratamiento adecuado.
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