La infección de garganta es una de esas molestias habituales en otoño e invierno. Puede aparecer de forma repentina o gradual y afectar tanto a niños como a adultos. Aunque la mayoría se resuelven en pocos días, es importante conocer cuándo son contagiosas, qué síntomas indican gravedad y cómo aliviar las molestias para poder continuar con tu vida diaria de forma segura. Si no se cura del todo, puede ser peor.
Una infección de garganta ocurre cuando virus o bacterias invaden la mucosa de la faringe o las amígdalas, provocando inflamación, dolor al tragar y, en algunos casos, fiebre o pus. A diferencia de la irritación provocada por alergias, humo o aire seco, una infección requiere la presencia de un agente infeccioso.
El tipo de microorganismo determina tanto la intensidad de los síntomas como la contagiosidad. Las infecciones víricas son las más frecuentes y se transmiten fácilmente durante los primeros días, mientras que las bacterianas pueden ser más intensas y requieren tratamiento antibiótico para dejar de ser contagiosas.
A continuación, veremos los principales tipos de infección de garganta y sus características.
Existen dos tipos principales: infección de garganta por virus o por bacterias. Conocer sus diferencias ayuda a entender qué esperar, cómo actuar y cuándo consultar al médico.
La infección vírica es la más común. Sus síntomas aparecen de forma gradual: dolor leve al tragar, picor o irritación en la garganta, y en algunos casos tos o congestión leve. Suelen ser contagiosas durante los primeros días, y la recuperación se produce generalmente en pocos días con reposo y cuidados en casa. No requieren antibióticos.
La infección bacteriana, como la causada por estreptococos, aparece de forma repentina y suele ser más intensa. Sus síntomas incluyen dolor fuerte al tragar, fiebre, ganglios inflamados y, a veces, pus en la garganta. Puede ser contagiosa hasta iniciar el tratamiento antibiótico, por lo que es necesario acudir al médico para recibir el tratamiento adecuado.
Los síntomas de la infección de garganta son muy diversos y varían según el tipo de infección, su gravedad y lo fuerte que esté el sistema inmunitario de cada persona. Reconocerlos ayuda a decidir si puedes seguir con tu vida normal o necesitas cuidados especiales.
La fiebre indica que el cuerpo está luchando contra la infección. Suele acompañarse de dolor al tragar, cansancio y malestar general. En muchos casos, se relaciona con infección bacteriana, aunque algunos virus también pueden provocarla.
Cuando no hay fiebre, la infección suele ser más leve. Se percibe irritación, carraspeo o molestias al tragar. Estas infecciones suelen mejorar con cuidados en casa y, en la mayoría de los casos, no requieren antibióticos.
La presencia de pus puede indicar infección bacteriana. Si aparece, es recomendable acudir al médico para evaluar la necesidad de un tratamiento específico con antibiótico y evitar complicaciones.
Diferenciar entre una infección vírica y una bacteriana no siempre es fácil solo observando los síntomas, pero existen señales que pueden orientar:
Aunque estas pistas ayudan, solo un profesional puede confirmar la causa mediante examen físico y, si es necesario, pruebas como un cultivo de garganta o un test rápido de estreptococo. Esto asegura que el tratamiento, especialmente en casos bacterianos, sea adecuado y efectivo.
El tratamiento de la infección depende del tipo de infección y debe ser indicado por un profesional. Si la infección de garganta es vírica, no es necesario tomar medicamentos, aunque sí se pueden tomar medidas que ayuden a aliviar los síntomas:
Solo en el caso de tener un diagnóstico de que la infección de garganta tiene origen bacteriano se deben tomar antibióticos. Este tratamiento siempre debe ser recetado y supervisado por un médico, y es fundamental completar toda la pauta, incluso si los síntomas desaparecen antes. En el caso de la faringitis estreptocócica, el tratamiento suele durar 10 días para prevenir posibles complicaciones, como la fiebre reumática.
Además del tratamiento indicado por el médico, estas medidas ayudan a mejorar los síntomas y reducir el riesgo de contagio:
Con estos cuidados, muchas infecciones se resuelven en pocos días, permitiendo retomar la rutina con seguridad.
Debes acudir al médico si la fiebre es alta o persiste más de 48-72 horas, sientes dolor intenso al tragar o dificultad para respirar, aparece pus en la garganta o ganglios muy inflamados y si los síntomas no mejoran tras varios días de cuidados en casa.
Puesto que una infección de garganta puede ser causada por virus o bacterias, y aunque algunos síntomas son comunes, se tratan de muy diferente manera. Ante la duda, consulta con un profesional sanitario que determine si necesitas un tratamiento específico y se asegure de que la infección no derive en complicaciones.
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