La garganta irritada por reflujo es una molestia frecuente que aparece cuando parte del contenido del estómago asciende hasta la garganta y la laringe. A diferencia del reflujo gastroesofágico (ERGE), no siempre provoca la típica sensación de acidez. En muchas personas se manifiesta sobre todo con síntomas como carraspeo, afonía, sensación de tener un nudo en la garganta o irritación persistente.
El reflujo se produce cuando el contenido del estómago asciende hacia el esófago. Si llega hasta la laringe y la faringe, zonas que no están preparadas para soportar el contacto con el ácido gástrico, la mucosa se irrita y aparecen las molestias en la garganta.
Aunque suelen confundirse, no son exactamente lo mismo.
El reflujo gastroesofágico (ERGE) afecta principalmente al esófago y suele manifestarse con acidez o sensación de quemazón en el pecho.
Por su parte, el reflujo laringofaríngeo (RLF) ocurre cuando el contenido del estómago alcanza la garganta y la laringe. En este caso, es posible que no exista acidez, sino síntomas como carraspeo, afonía, tos persistente o irritación de garganta.
La mucosa de la garganta es mucho más sensible que la del estómago. Cuando entra en contacto de forma repetida con el ácido y otras sustancias del contenido gástrico, puede inflamarse y volverse más vulnerable a la irritación.
Esta inflamación es la responsable de muchos de los síntomas asociados al reflujo laringofaríngeo.
Los síntomas pueden variar de una persona a otra y no siempre aparecen todos al mismo tiempo. De hecho, algunas personas solo notan molestias en la garganta sin presentar acidez.
Es uno de los síntomas más característicos. La sensación de quemazón suele localizarse en la garganta y puede empeorar después de las comidas o al tumbarse.
La irritación continua puede provocar dolor al tragar o una molestia persistente que lleva a carraspear con frecuencia. Sin embargo, carraspear de forma repetida suele aumentar todavía más la irritación de la mucosa.
Muchas personas sienten que tienen mucosidad acumulada o un “nudo” en la garganta. En realidad, esa sensación puede deberse a la inflamación causada por el reflujo y no necesariamente a un exceso de moco.
Cuando el ácido alcanza la laringe, puede afectar a las cuerdas vocales, haciendo que la voz se vuelva más ronca o que aparezca afonía, especialmente por las mañanas o tras hablar durante mucho tiempo.
El tratamiento tiene dos objetivos: controlar el reflujo y aliviar la irritación de la garganta. Dependiendo de la causa y de la intensidad de los síntomas, el profesional sanitario puede recomendar cambios en los hábitos de vida, medicación o medidas para aliviar las molestias locales.
En muchos casos, introducir algunos cambios en la rutina ayuda a reducir los episodios de reflujo:
Cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes, será el médico quien prescriba medicamentos para reducir la producción de ácido o disminuir los episodios de reflujo. Es importante seguir siempre las indicaciones de los profesionales de la salud y no automedicarse.
Si el objetivo es aliviar el ardor de garganta, controlar la causa que provoca la irritación será una parte fundamental del tratamiento.
Además de tratar el reflujo, puede resultar útil aliviar las molestias que provoca la irritación de la garganta.
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Mientras se controla la causa del reflujo, aquí tienes algunos consejos para mejorar la sensación de irritación en la garganta:
En la mayoría de los casos, el reflujo laringofaríngeo mejora con el tratamiento adecuado y con cambios en los hábitos de vida. Sin embargo, cuando la exposición al contenido gástrico se mantiene durante mucho tiempo y no se trata correctamente, la irritación persistente puede favorecer la aparición de lesiones en la laringe.
El granuloma es una lesión inflamatoria benigna que suele desarrollarse en la parte posterior de las cuerdas vocales como consecuencia de una irritación repetida. Puede provocar ronquera persistente, molestias al hablar o sensación de cuerpo extraño en la garganta.
La paquidermia interaritenoidea consiste en un engrosamiento de la mucosa situado entre los cartílagos aritenoides (zona posterior de la laringe). Es detectable mediante una exploración del especialista y se relaciona con la inflamación crónica causada por el reflujo laringofaríngeo o por el uso excesivo de la voz.
Aunque no siempre es posible evitar el reflujo, algunos hábitos pueden ayudar a reducir su frecuencia y proteger la garganta:
Es recomendable consultar con un profesional sanitario cuando las molestias duran más de dos o tres semanas, aparecen de forma repetida o interfieren con la vida diaria. También si la afonía persiste, existe dificultad para tragar, pérdida de peso no intencionada, dolor intenso o aparecen otros síntomas que requieran descartar causas diferentes al reflujo.
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