El dolor de garganta aparece sin avisar y, cuando llega, quieres una solución inmediata. La buena noticia es que existen remedios y tratamientos eficaces que pueden aliviar las molestias en pocas horas.
En este artículo encontrarás las claves para actuar rápido: desde los gestos más sencillos del día a día hasta los medicamentos más indicados cuando el dolor no da tregua.
El dolor de garganta es una irritación, hinchazón, picazón o molestia que suele empeorar al tragar. Antes de buscar alivio, conviene entender qué lo provoca, para buscar el tratamiento necesario y saber cómo aliviar los síntomas y no empeorar.
La causa más frecuente de dolor de garganta es una infección. Los virus (los responsables de resfriados, gripes y faringitis víricas) son los protagonistas en la mayoría de los casos.
Las bacterias, sobre todo el estreptococo del grupo A, provocan cuadros más intensos como la amigdalitis bacteriana, que suele acompañarse de fiebre, placas y ganglios inflamados.
La diferencia importa: las infecciones víricas no responden a antibióticos, mientras que las bacterianas sí podrían requerir receta, según criterio médico.
En esta sección tienen cabida todos los dolores de garganta que no tienen origen infeccioso.
En estos casos, la garganta duele sin fiebre ni otros signos de infección.
Pocas cosas hay tan molestas para el día a día que soportar un dolor de garganta. Es inevitable querer aliviarlo de forma rápida. Para ello, toma nota de estos 5 consejos, aunque lo más efectivo es combinar varias de ellas a la vez.
Beber líquidos tibios es uno de los primeros pasos para aliviar el dolor. El agua (sin refrigerar), las infusiones de manzanilla o jengibre y los caldos templados mantienen la garganta hidratada, reducen la irritación y facilitan la expulsión de agentes infecciosos.
Evita las bebidas muy frías o muy calientes, que pueden aumentar la inflamación. La hidratación constante también ayuda al organismo a recuperarse más rápido.
Las gárgaras con agua salada son uno de los remedios más sencillos y con mayor efecto para aliviar el dolor de garganta rápidamente. La sal actúa como antiséptico natural: reduce la inflamación de la mucosa, ayuda a eliminar bacterias y fluidifica el moco.
La fórmula es simple: disuelve media cucharadita de sal en un vaso de agua tibia y haz gárgaras durante 20-30 segundos, varias veces al día.
Cuando el dolor no cede y estás fuera de casa, los comprimidos de disolución oral son una solución muy práctica. Al dejarlo disolver lentamente en la boca, sus principios activos se liberan y actúan en contacto directo con la mucosa de la garganta, reduciendo el dolor, la inflamación y frenando el crecimiento bacteriano.
Angileptol actúa directamente sobre la zona afectada gracias a su acción 4 en 1: anestésica (benzocaína), antiinflamatoria (enoxolona), antiséptica (clorhexidina) y calmante. Está disponible en sabores miel-limón, menta y menta-eucalipto, y puede utilizarse en mayores de 6 años, siempre que el dolor de garganta no vaya acompañado de fiebre. En cuyo caso, deberías acudir a tu médico.
La garganta también necesita reposo. Hablar mucho o en voz alta cuando duele prolonga la inflamación y retrasa la recuperación. Intenta hablar lo justo, evita susurrar (que tensa más las cuerdas vocales de lo que parece) y descansa.
Al mismo tiempo, aléjate de los irritantes: el tabaco, el alcohol y los ambientes cargados de humo agravan la irritación y dificultan la cicatrización de la mucosa. Si usas calefacción, un humidificador puede marcar la diferencia.
Cuando el dolor es intenso y dificulta tragar o comer, los analgésicos de venta libre como el paracetamol o el ibuprofeno pueden ayudar a controlarlo. El ibuprofeno, además, tiene efecto antiinflamatorio, lo que puede resultar especialmente útil en casos de garganta muy inflamada.
Consulta siempre las instrucciones del prospecto y, si tienes dudas, pregunta a tu farmacéutico.
Los remedios caseros no curan la causa del dolor de garganta, pero sí pueden aliviar los síntomas de forma significativa mientras el organismo se recupera.
La miel es uno de los remedios más utilizados: tiene propiedades antibacterianas y calmantes, y recubre la mucosa irritada creando un efecto barrera. Una cucharada en una infusión caliente o tomada sola es suficiente.
El limón aporta vitamina C y tiene efecto astringente que puede ayudar a reducir la inflamación leve. Se combina bien con miel en agua tibia, aunque su acidez puede resultar molesta si la garganta está muy irritada.
El jengibre es otro gran aliado. Su componente activo, el gingerol, tiene propiedades antiinflamatorias y analgésicas demostradas. Una infusión de jengibre fresco con miel es una de las opciones más reconfortantes para calmar el dolor de forma rápida y natural.
El bicarbonato contribuye a neutralizar el ambiente ácido de la garganta, lo que puede inhibir el crecimiento de algunos gérmenes, reducir el moco, crear un entorno alcalino que dificulta el crecimiento de bacterias y reducir la irritación. Se preparan disolviendo media cucharadita de bicarbonato en un vaso de agua tibia. Se pueden alternar a lo largo del día con las gárgaras con sal.
Si tras 48 horas con remedios caseros el dolor no mejora o incluso empeora, es el momento de dar un paso más. Una garganta inflamada que no responde a los cuidados básicos puede requerir un tratamiento más específico.
Si además el dolor se acompaña de dificultad para tragar sólidos, o si sientes que la inflamación no cede en absoluto, lo más prudente es consultar a tu farmacéutico o médico para descartar una infección bacteriana que pueda requerir otro tipo de tratamiento.
La mayoría de los dolores de garganta se resuelven solos entre unos 5 y 7 días. Sin embargo, hay señales que indican que es necesario consultar a un profesional:
En todos estos casos, no esperes: acude a tu médico o farmacéutico. Deben ser ellos los que valoren si necesitas un tratamiento adicional y orientarte sobre los pasos a seguir.
El dolor de garganta no tiene por qué fastidiarte el día. Saber cómo quitar el dolor de garganta rápido es cuestión de actuar en los primeros síntomas: hidratarte bien, hacer gárgaras con agua con sal y recurrir al alivio local con comprimidos como Angileptol, que actúa directamente donde duele con su fórmula 4 en 1: anestésica (benzocaína), antiinflamatoria (enoxolona), antiséptica (clorhexidina) y calmante.
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